¡Qué estúpido fui! Creí haber llegado a la cima del mundo, pero me hundía en un negro mar, inerte y muerto. Mi cuerpo estaba a merced de unas aguas sucias que me contaminaron, me vapulearon, me ahogaron y me despreciaron. Y así acabé con el cuerpo lleno de moratones y la cabeza perdida. No sólo me fallé a mí mismo, sino a ELLOS. Menos mal que apareció mi sirena para rescatarme justo a tiempo. Ella me devolvió la vida con mimo y paciencia. Por eso hoy sé que siempre podré contar con ella. Pese a mi estupidez.
Texto y foto: LQVMO

Qué bonito !! Me gusta las historias del mar y las sirenas :)
Saludetes !!
Sigo diciendo que son cosas de la vida. Ahora eres más sabio. Lo importante es que tu sirena es mucho más lista que cualquiera de nosotros.
PRECIOSA FOTO, ME ENCANTA....
Sobre todo por eso, por tu estupidez. La prosa que llegas a sacar de una foto que muestra un ser acabado...
A todos nos salva alguien alguna vez. A mí tambien me salvó una persona maravillosa y me ha convnecido de que sí existe el amor verdadero y que nunca hay que rendirse. Es curioso... apareció sin buscarlo, cuando ya no creía que fuera a aparecer.