Dentro de la cueva más profunda que pueda escarbar. Allá donde la luz jamás alcance mis pupilas... Seguirás cegando mis ojos. Que pase el tiempo por delante de mis labios. Encadenados al beso eterno de nuestra noche seguiremos unidos para siempre, atrapando cada hora, cada minuto, cada latido. Dos vidas sumadas por una casualidad espacio-temporal. Estabas tan cerca que encontrarte fue un milagro. Y todavía me pregunto qué viste en mí. Pero jamás me preguntes por qué tú.
Escalando la montaña más alta que creó mi enferma imaginación. Esquivando todos los obstáculos, todas las piedras, todas las trampas que yo mismo coloqué... Cuidas cada paso que doy para que no vuelva a caer al abismo de mis pensamientos. Quizá debería tomar las riendas del viaje, pero no sé adónde vamos. Sólo sé que sea cual sea el destino quiero ir contigo.
Soy un pintor sin acuarelas ni pincel. Un fotógrafo sin museo ni exposición. Un escritor sin páginas ni bibliografía. Un cantante sin voz ni canción. Un músico incapaz de hacer sonar nada. Y mi estupidez se agrava sabiendo que cuento con semejante musa. Que nadie me lo tenga en cuenta.

Esta es por ti: