Sí, es verdad: puede que no todos sean "preciosos", e incluso a alguno le podríamos llamar "feo". Pero ¿nos hemos mirado al espejo? Estas maravillosas criaturas, al menos, despiertan una sana sonrisa y reactivan esa ternura y bondad que últimamente tanto escasean. Y no es que sean angelitos todo el día, pero al menos no llevan inculcado el sentido del odio, el egoísmo y la codicia en sus genes. Quizá sea porque disfrutan de la vida sin buscar su sentido, porque la vida en sí misma tiene sentido. ¡Guau!

Texto y fotografías: LQVMO