Largos paseos al atardecer. Ganas de desaparecer de la ciudad. Un bosque solitario. Un invierno lluvioso. Luces crepusculares difuminadas por el velo del cielo encapotado. Tres días completamente libres. Una cámara de fotos. Y mis ojos.
Inicio aquí una pequeña serie dedicada a esos enormes amigos de madera que dan vida a este mundo, que duermen en cada esquina, en cada acera, en cada rincón del mundo. Los árboles. Seres vivos que infunden respeto, serenidad y sosiego. Esta serie es fruto de tres paseos solitarios por entre sus fornidos troncos, cobijado de la fina lluvia bajo sus ramas y con la soledad como única compañera. Porque cuando todo se rompe, ellos siguen sosteniendo el cielo con sus ramas.

Fotografía: Rayos de madera. Serie: Árboles.
Nikon D200. Objetivo: Sigma 18-200mm F/3.5-6.3
Longitud Focal: 18mm
Modo de exposición: Manual
Modo de medición: Puntual
1/25 segundo(s) - F/18
Sensibilidad: ISO 400
Modo de AF: Manual
Fecha: 21/12/2009. 16:56 h.
Lugar: Jardín del Príncipe, Aranjuez (Madrid)