Tomada una tarde de muchas dudas y soledad. Una tarde gris en la que las nubes comenzaron a descargarse y me mojaron delicada, casi mimosamente, como queriendo apaciguar un incendio interior. El Río Tajo quieto, con su nimia corriente, casi como una alargada laguna, reflejaba la pura nada, pues su superficie estaba revuelta por el viento y las gotas de la lluvia, creando un espejo roto que bailaba al compás de la Naturaleza. El puente lo he recorrido muchas veces en tren, pero esta perspectiva es distinta. Eso era lo que buscaba y, al fin, encontré: una nueva perspectiva de todo. Nunca viene mal.
Nikon D200. Objetivo: Sigma 18-200mm F/3.5-6.3
Longitud Focal: 65mm
Modo de exposición: Manual
Modo de medición: Puntual
1/40 segundo(s) - F/6.3
Sensibilidad: ISO 400
Modo de AF: Manual
Fecha: 22/12/2009. 16:50 h.
Lugar: Jardín de la Isla, Aranjuez (Madrid)

es preciosa la imagen,, muy buena. un abrazo