He pasado noches sin dormir pensando en ti. Me arrepiento.
Me has robado la ilusión y la fe en la gente. Lo lamento.
Te has creído más que nadie. Caerás por tu propio peso.
Llegaste engañando y nadie te creyó. Acertamos.

Tu estúpida sonrisa la pinta el diablo. Maldito hipócrita.
Tienes el dudoso don de sacar lo peor de mí. Vergüenza.
Te aprovechaste de mí a conciencia, pero yo puedo erguir la cabeza.

Dime ¿qué ves en el espejo? ¿Hay respuesta? ¿O sólo la pura nada?
Eso eres. Sólo eso: nada. Ni persona, ni animal, ni cosa. Sólo nada.
Aquí me tienes escribiendo duras palabras. Me das lástima y repugnancia.
Sólo confío en que nadie dé contigo, que nadie caiga en tus garras.
Que no destruyas más sueños. Deberían tenerte bajo preventiva vigilancia.

He recapacitado y, sin dudar, te otorgo el título por unanimidad:
Eres la peor persona que se ha cruzado en mi camino.
Trataré de borrar tus huellas y olvidarte por siempre jamás.
Y que mis pasos nunca te tengan como destino.

Y, a pesar de todo, no te insulto. No te echo mal ojo. No quiero tu destrucción.
Tan sólo deseo con todas mis fuerzas una cosa, y espero que se cumpla pronto:

Ojalá des con alguien igual que tú.

Con toda mi acritud.
Hasta nunca.

Nikon D200. Objetivo: Sigma 18-200mm F/3.5-6.3
Longitud Focal: 155mm
Modo de exposición: Manual
Modo de medición: Puntual
1/25 segundo(s) - F/6
Sensibilidad: ISO 100
Modo de AF: Manual
Lugar: su hogar, supongo...