Luna nueva, oculta por tu propia cara, déjate ver. Vieja hoja que ya deberías caer, déjate vencer. Dedos de madera lanzados al aire que respiro, sostened las nubes que penden colgadas de ese invisible hilo, despechadas por un cielo bastante incierto, soñando cuentos que jamás imagino. Y tu voz, recuerdo de un eco que se va diluyendo por entre la niebla maldita, pátina de sensaciones divididas, fruto del tiempo perdido que jamás he buscado. El sonido del reloj no se oye ni se oirá nunca más. Porque nunca más, sé que nunca más, volverás a pensar en mí. Y cuando te des la vuelta, empecinada en desobedecer la lógica de la física, la pequeña, insignificante y solitaria hoja seguirá ahí. Mas yo no.

Nikon D200. Objetivo: Sigma 18-200mm F/3.5-6.3
Longitud Focal: 200mm
Modo de exposición: Manual
Modo de medición: Puntual
1/60 segundo(s) - F/6.3
Sensibilidad: ISO 100
Optimizar imag: Normal
Modo de AF: Manual
Fecha: 29/11/2008. 17:53 horas.
Lugar: cerca de ninguna parte.