El gato que leía la mente
"Sé lo que estás pensando."
¿En serio?
"Sí"
¿Estás seguro? Ni yo mismo lo sé.
"Pero yo soy un gato."
¿Y eso te da superpoderes?
"No por ser un gato, sino porque los tengo"
Ah, en ese caso...
"En ese caso... Sé lo que estás pensando"
¿Y por eso me tienes que mirar con esa cara tan seria?
"Es para disimular"
¡Ah, claro! Entiendo. Y la mente ¿las lees siempre en español o también a los ingleses?
"Soy un gato, no un traductor."
Perdona. Entonces ¿qué es lo que estoy pensando ahora mismo?
"Estás deseando que salte al suelo para hacerme una foto, pero no te daré ese gusto."
Muy amable por tu parte.
"Ya, lo que pasa es que si te pongo una mirada penetrante seguramente le guste más a tus lectores."
¿Tú crees?
"Sí, eso creo."
Pues nada, ¿a qué esperas?
"A que ajustes de una vez el contraste, tienes el obturador muy abierto y saldré quemado. Tienes que cerrarlo un poco, porque el fondo es muy oscuro, pero yo estoy iluminado de lleno por el sol."
Tienes razón. Un momento... Vale, ya está.
"¿Vale?"
Vale.
"Patata..."
Nikon D200. Objetivo: Sigma 18-200mm F/3.5-6.3
Longitud Focal: 200mm
Modo de exposición: Manual
Modo de medición: Ponderada central
1/30 segundo(s) - F/6.3
Sensibilidad: ISO 100
Modo de AF: Manual
Fecha: 06/10/2007. 14:19 h.
Lugar: Vega del Codorno (barrio de La Cueva), Cuenca.
