Se asomó la torre por entre los edificios que la acunaban, y contempló a lo lejos la silueta de un pequeño compañero luminoso que siempre le velaba. Sin discriminación de tamaños, la amistad pronto tomó forma. Entre conversariones de tejas rojas y piedras naranjas, los inanimados seres cobraron vida para confesarse secretos inaudibles, sólo posibles esta mañana despejada. Y cuando caiga el sol, de nuevo, él iluminará las noches callejeras de este perdido pueblo, presidido por la tímida torre, que ya cierra sus párpados en forma de ventanas. Porque cuando ella duerma, él seguirá cuidando sus noches más oscuras.
Nikon D200
Objetivo: 18-200mm F/3.5-6.3
Longitud Focal: 78mm
Modo de exposición: Manual
Modo de medición: Puntual
1/800 segundo(s) - F/5.3
Sensibilidad: ISO 100
Modo de AF: Manual
Lugar: Tembleque (Castilla-La Mancha)

Qué bonita foto te ha quedado.
Muchos besos
Muchas gracias. Siempre se encuentra un buen rincón que encuadrar en cualquier lugar.
Besos.
LA IGLESIA DE MI NIÑEZ.TE FELICITO POR LA FOTO.