La magia de la nieve
Domingo 30 de noviembre. Diez y media de la mañana. Estoy de vacaciones y descanso plácidamente en mi casa de campo. Escucho el ruido de la lluvia golpear el tejado; me relaja. Al fin decido levantarme y... está nevando. Pronto me invade esa extraña y repentina alegría que sólo se siente cuando nieva. No estoy en ninguna montaña ni en un lugar donde la nieve se vea con facilidad, así que cojo la cámara y no lo dudo: ¡A mojarse!
Desde la terraza de arriba el espectáculo era magistral: todo el valle ha desaparecido de mi vista; no es niebla el telón de fondo, sino nieve cayendo copiosamente.
Ni aceras, ni escalones ni tierra: todo ha sido devorado por la magia blanca.
El camino de atrás, completamente impracticable.
Los efectos negativos se confirman: la carretera comarcal está intransitable. No pasa ningún coche ni parece recomendable arriesgarse. La estampa es de película.
El lado romántico despierta: estamos incomunicados; no se distinguen las carreteras. Habrá que esperar a que los quitanieves cumplan su trabajo. Mientras, a difrutar...
No es broma: la fuerza y duración de la nevada nos brinda momentos espectaculares. Menos mal que tenemos caldera, chimenea y leña en abundancia.
Finalmente sale el sol, para de nevar y todo se ve más claro: el cerro de enfrente y la laguna que habían desaparecido por completo ya se dejan ver. El sol ilumina los bellos paisajes y crea estampas inolvidables. Comienza a fundirse la nieve y podemos salir para regresar a casa. La magia ha terminado.
- Proteger bien la cámara mientras la usas. Una simple bolsa de plástico con un agujero para sacar el objetivo bastará. Cuidado con las humedades: podrías estropear tu equipo.
- Limpialentes. Es imprecindible una telita de esas que se usan para limpiar las gafas o pañuelos: la lente se te mojará irremediablemente (trata que lo menos posible), y necesitarás limpiarla de gotitas a cada segundo. Además, es posible que se empañe (sobre todo si tienes filtros montados), por lo que echa siempre un vistazo antes de tirar una foto: podrías estar desperdiciando todo el trabajo sin darte cuenta.
- Baterías. Sal de casa con la batería completamente cargada y, además, con otra de repuesto: cuando hace mucho frío, las baterías se descargan más rápidamente y te pueden dejar tirado sin casi avisarte.
- Prendas. Ni qué decir que tu vestuario debe ser acorde con el clima. Protégete y ten en cuenta que, probablemente, te mojarás las manos para poder manejar correctamente los botones de tu cámara (yo, al menos, soy incapaz de trabajar con guantes). Las botas de montaña son muy recomendables.
- Seguridad activa. Lleva siempre la correa puesta (el cinturón de seguridad de las cámaras), y agárrala con firmeza cuando camines. Ten en cuenta de que si resbalas y no tienes la cámara agarrada (aunque tenga la correa), será lo primero que golpeé el suelo (antes incluso que tus huesos...). Hay quien prefiere guardarla mientras camina, pero eso podría hacerte perder alguna instantánea imprevista.
- No te dejes engañar. No quiero dar consejos explícitos tipo "cómo hacer fotos bonitas con nieve", pero creo que es imprescindible advertir de que, si usas el modo automático de medición, quizá te encuentres con que la cámara te engaña: el blanco de la nieve hará que subexpongas casi todas las fotos. Quizá sea hora de coger tú mismo las riendas de la exposición y probar. Es resto es cosa de tu creatividad y cuánto quieras mojarte. el Frenadol es muy recomendable...
- Si tienes más ideas, déjalas en los comentarios, por favor.
Gracias, Gaia.





galeria59 dijo
Buenas fotos y buenos consejos . Creo que lo mas importante ya lo has puesto , nada que añadir .
Si decirte ¡ Excelente !
Un abrazo
1 Diciembre 2008 | 12:25