Partí aquella noche desapacible. Ella no lo sabía, pero mi viaje tenía que comenzar. Antes de dejarla, prometí volver. Me senté en su lecho calmado, cuyas aguas eran tan trasparentes que se dirían inexistentes. No se lo había dicho, pero llevaba dos semanas sin dormir. El dolor es un mal compañero de habitación; los celos, también. Ascendió entonces, de pronto y sin previo aviso, un frío viento que se aproximó a mi oido y me espetó por sorpresa: "Tregua para la pasión; tregua para compartir dolor; tregua para la razón... Y yo te espero."
Impactado, me levanté despacio, a la misma velocidad que la Luna se escondía por el cerro de enfrente, luciendo como si fuera el mismisimo astro rey. Pero cuando se encendieron las luces y comprobé que todo seguía su ciclo, supe que yo tampoco era imprescindible. Comprendí entonces que, para ella, la noche nunca será oscura sin mí. A pesar de todo, mañana (seguro) saldrá el sol para los dos... Aunque yo ya me haya ido.

Cámara: Nikon F65 Tamron 28-200 mm.
Fotografía: Datos desconocidos
Lugar: Laguna del Rey, Ruidera (Castilla-La Mancha)
Extracto de la canción "Te espero": Antonio Vega [recomendada]