...Me encontré con un paseante dormido. Me dijo qué camino tomar para no perderme, pero entonces me di cuenta de que era él el perdido. Así que echó a andar por el camino del tiempo, convencido de sus propios pasos, sin ser consciente de que sus pasos le llevaban al mismo sitio en perfectos círculos infinitos. Desde entonces quizá sea yo el incosciente, pero el caso es que nunca miro atrás, por si es el tiempo el que se ha perdido.
Cámara: Nikon D200. Sigma 18-200mm.
Fotografía: 18 mm. ISO 400. 1/250. F3,5 Virado: sepia.
Lugar: Jardín del Príncipe, Aranjuez (Madrid).

Como siempre, post de 10! Perfecta unión de relato e imagen.
saludosss, buen domigo!!!!
Muchísimas gracias, amiga. De repente llegó la inspiración, cuando menos lo esperaba... Me alegro que te guste.
¡Feliz domingo también a ti!
Preciosa foto, me encantan los pavos reales. Nunca hay que mirar atrás, siempre p'alante :-)
Saludetes!!
Ah! k absolutamente familiar. Tengo la suerte de vivir justo enfrente de los jardines del príncipe, de hecho ese lugar, absolutamente mágico de tu imagen, está a tan solo 2 minutos andando desde mi casa.
Si le dedicas tiempo, puedes hacer allí fotos verdaderamente encantadas. Creo que, en realidad, es como un decorado que la naturaleza nos regala.
Enhorabuena.
Por cierto, ojalá todos los disparos fueran como los tuyos, con cámara de fotos y no con escopetas.
Saludos,
ricardo.
Diario-V, entonces somos casi vecinos: yo vivo en la Calle Delicias.
Gracias por tus comentarios; lo malo es que aparte de mis disparos inocuos hay otros que no lo son.
Saludos, Ricardo.