...Me encontré con un paseante dormido. Me dijo qué camino tomar para no perderme, pero entonces me di cuenta de que era él el perdido. Así que echó a andar por el camino del tiempo, convencido de sus propios pasos, sin ser consciente de que sus pasos le llevaban al mismo sitio en perfectos círculos infinitos. Desde entonces quizá sea yo el incosciente, pero el caso es que nunca miro atrás, por si es el tiempo el que se ha perdido.

Cámara: Nikon D200. Sigma 18-200mm.
Fotografía: 18 mm. ISO 400. 1/250. F3,5 Virado: sepia.
Lugar: Jardín del Príncipe, Aranjuez (Madrid).