Fue testigo. Sólo él, escondido entre las plantas y los pasillos de árboles solitarios. Ni pisadas, ni gritos, ni murmullos; sólo silencio. Silencio y frío. Y allí, oculto entre la nieve que caía lenta pero inexorablemente, sólo él fue testigo de un día frío sin sol y sin cielo azul. Un día gris de grises pensamientos. Un día de hace tanto tiempo que mi fotografía sólo lo recuerda así: en blanco y negro, como se conservan esos momentos añejos cosidos al alma por siempre... Por eso sólo él fue testigo de cómo me deshice, me derretí y me fundí con la nieve, por osar a salir a la calle cuando todo el mundo se quedó en casa. Quizá por eso, desde aquél día gris, la nieve no ha vuelto a poner su frío aliento sobre este Real Sitio. Pero hoy tampoco sale el sol.
Cámara: Nikon F65
Lugar: Jardín del Parterre, Aranjuez (Madrid)

Me ha gustado la primera fotografía, pero especialmente cuando he leído el texto y me has transportado a uno de mis "momentos añejos", mi visita a Aranjuez hará ya siete u ocho años. He de volver, y estas fotos me lo han recordado.
Un saludo!
Pues ya sabes: nunca es tarde. Aunque sin nieve (de momento), los jardines y la ciudad te esperan.
¡Gracias y saludos!