Un día, todo el dolor, el horror, el sufrimiento y la desesperanza se conviertieron en luz y se esfumaron como una ingrávida bola de fuego hacia el cielo. Aquel día, hasta en el hospital que muchos hemos visitado en demasiadas ocasiones, sólo hubo risas. Ojalá fuera verdad...

Cámara: Nikon D200. Sigma 18-200mm.
Fotografía: 116 mm. ISO 500. 1/500 F5,6
Lugar: El horizonte de Madrid desde el Ceranías Madrid-Aranjuez.