"Espérame junto a la equis", le dijo justo antes de desaparecer por el bosque perdido. Y ella le esperó sin saber muy bien si obedecer o correr sin mirar atrás. Los rayos amenazantes; las nubes atormentadas; el viento traidor... Cuando pasaron cien años de silencio y soledad, ella regresó al lugar que abandonó demasiado pronto. La tierra se había marchitado, el agua la había desgajado y el viento la había moldeado. Sólo aquella inmensa roca sobre la que se despidieron seguía intacta, idéntica a como la recordaba, excepto por aquellas grietas que la habían partido hasta formar una enorme y triste equis gris. Desde entonces, en algunas noches melancólicas todavía puedo escuchar el susurro de su lamento, que también es el mío.
Cámara: Nikon D200. Sigma 18-200mm.
Fotografía. 22 mm. ISO 100. 1/80. F3,8.
Lugar: Cerro de los Almorchones, Castilla-La Mancha.

Guauu, tus palabras me han dejado sin palabras.
Saludosss.
Unas fotografias sublimes. Evocadoras y perturbadoras en el sentido de que remiten a un efluvio de impresiones desbordantes.
Al escribir siempre pienso que parece que estoy exagerando hasta el punto de construir una paraia o de darle un cariz ironico.
No es el caso.
Creo que me hare asidua por estos lares. Hasta más ver.
Te añado como amigo y asi me evito las molestias de ver la incredulidad de lacoctelera cuando manda mensajes del tipo ¿Aun no tienes amigos? Por eso y porque estoy a punto de desarrollas una dependencia animica de tus fotos (en esto si que estoy exagerando: lo superaria).
Nos vamos.
Ojalá la dependencia sea positiva, como el hambre que se tiene a una buena comida para el espíritu, como vuestros comentarios siempre cariñosos y llenos de energía para seguir adelante.
Un saludo emocionado.
un saludo. me gusta esta foto.