Eclipse
Noche de Luna llena. Noche de eclipse. Nuestro pequeño satélite se deja ensombrecer por nosotros mismos. La oscuridad gana la partida, como cada día al atardecer, pero esta vez oculta la cara vista de la Luna. Y apagamos así nuestra única fuente de luz natural nocturna. Puedo imaginar a nuestros más lejanos antepasados, resguardados en sus hogares, imaginando leyendas falsas y supersticiones absurdas que atormentaban sus frágiles mentes al ver menguar en pocas horas esa eterna farola del cielo. Hoy, casi nadie se ha molestado en esta ciudad en levantar la cabeza y mirar la magia del universo sobre nuestras insignificantes vidas. ¿Qué sentido tiene hoy? ¿Existe la magia? ¿O es que sólo podemos mirarnos el ombligo? Por una noche, hoy me olvido de mi propia vida y contemplo ese gran queso apagarse poco a poco, entre el reconfortante frío de una noche de verano tranquila. Y veo el reflejo rojizo de nuestro propio resplandor allá donde la sombra ya ha ocupado su lugar. Afortunadamente, la luz siempre vuelve. La próxima vez, quizá, seremos nosotros los que nos apagaremos. Entonces, a Ella no le importará.
Cámara: Nikon D200. Sigma 18-200mm.
Fotografía: 300 mm. ISO 100. 4 segundos. F6,3. Trípode y disparador automático.
Lugar: Planeta Tierra.

mariel heiz dijo
me gustó tu comentario. Estuve tratando de ver el eclipse pero aqui había nubes..que pena. muy buena tu foto
18 Agosto 2008 | 05:45 PM