Forastero
El forastero tendió sus brazos, bien distintos al de sus vecinos, fuertes, rígidos, firmes, y se quedó junto a ellos, desafiando su altura, su estabilidad y su propio espacio. Mas en vez de enemigo, aquellos compañeros encontraron en él un exótico compañero con el que charlar. Y se enriquecieron mutuamente contando las mil batallas de sus propias vidas, descubriendo que da igual si uno está hecho de hierro, madera o serrín: la vida es la vida, pasa la mañana y mañana no estaremos aquí. Hoy, este hueco es para ti, hermano. Ojalá fuera verdad.
Cámara: Nikon D200. Sigma 18-200mm.
Fotografía: 18 mm. ISO 400. 1/40. F3,5
Lugar: Sotos históricos de Aranjuez (Madrid)
