Como murmullos de un eco lejano, las vías oxidadas se resisten a desaparecer como lo hizo hace tiempo el sentido de su existencia. Vías muertas, como algunas vidas insípidas, unidas a la tierra por siempre. Tumbas de trenes viejos, residencias para vagones ancianos, huerto de malas hierbas. Hoy piso por donde ayer lo hizo el progreso, pero no hay más que tierra reseca y silencio, un gran silencio. Quizá algunas veces sea mejor así. Quizá, dentro de poco, no haya sitio ni para estos cadáveres del tiempo. Al menos, siempre nos quedará el blanco y negro.
Cámara: Nikon D200. Sigma 18-200mm.
Fotografía: 18 mm. ISO 100. 1/250. F8
Lugar: PERI de la Estación (Aranjuez)
3 comentarios
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BONITA FOTOGRAFIA, EL BLANCO Y NEGRO SIEMPRE ME A GUSTADO.. UN SALUDO
Preciosa foto, cargada de serena melancolía.
He aquí, el vertiginoso ritmo de la melancolía...