Se va apagando la luz. Se difumina. Crece en la nada un rescoldo de color naranja. La negritud dibuja figuras, siluetas, contornos amorfos. Ondas acuosas que se menean y danzan al compás del viento que las acaricia hasta formar estelas. Dos gotas negras que se descuelgan de las montañas oscuras, que cobran vida, que empiezan a nadar y se alejan lentamente, osando a romper el espejo perfecto de aguas tranquilas, dormidas, serenas. Quizá sueñen con tener vida y, por ende, libertad de movimiento. Será por eso que se alejan, nadando, como sendos patos laguneros que, sin nada mejor que hacer, han decidido salir por patas. ¿No es hermosa la vida? Buenas noches, crepúsculo.

Cámara: Nikon D200. Sigma 18-200mm.
Fotografía: 200mm. ISO 400. 1/250s. F6,3.
Lugar: Parque Natural de las Lagunas de Ruidera (Castilla-La Mancha).