El cristal con que se mira
Esta es una de esas fotos lúdicas, tomadas casi de casualidad pero que dan un resultado curioso. Una amiga mía dijo que le recordaba a Escher. ¡Qué gran honor! Lo mío tiene menos mérito: juego con la perspectiva que me da un espejo de tráfico instalado en un pequeñito pueblo manchego, pero no tengo más que apretar el disparador, tras ajustar, eso sí, la exposición. Me gusta cómo las hojas verdes acogen al espejo y lo integran en la imagen, casi como si fuera algo natural. Yo quería salir en la imagen, como el espectador observado, como el autor de este pequeño minimundo escondido en una fotografía. Las estrechas y solitarias calles de piedra se relejan en el espejo y nos hacen pensar, otra vez, que todo depende del cristal con que se mire. Mis cristales hoy son los de mi objetivo y este espejo "ojo de pez", que parece impasible mirándome sin importarle el paso del tiempo. Espero que ambos nunca se rompan.
Nikon D200, Sigma 18-200mm. Consuegra, Toledo.
